El resumen de lo que veríamos en Kandy podría resumirse más o menos así: cuestas infinitas, un tráfico bestial y mucha, mucha selva. Habíamos estado en Negombo y en varias capitales del sudeste asiático, así que eso del tráfico tampoco nos asustaba mucho. ¿Creéis que era algo exagerado? ¡Pues no os perdáis lo que vamos a contaros! 🤣

 

Nos depedimos de Arugam Bay

 

Cuando despertamos, tomamos nuestro último desayuno donde el Boss, nos despedimos de nuestra querida cabaña con muchísima pena (aprovechamos los últimos cinco minutos para sentarnos en las hamacas de la terraza de arriba) y fuimos a despedirnos de Artur y Miren.

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La señora de la casa

Pensamos en reencontrarnos dentro de unos días en Welligama, si era posible, ya que éste iba a ser un destino común entre nosotros. Y con mucha pena (lo volvemos a repetir por si no os había quedado claro) nos despedimos de este pueblo que tanto nos ha hecho disfrutar. Lo único bueno es que dejábamos atrás los tediosos cuervos (J&J 1 – Cuervos 0).

Estos días nos han servido para desconectar y sobre todo para ir pincelando nuestra nueva forma de vida. Cuesta mucho saber cuánto presupuesto diario dedicarle a cada cosa y cuánto tiempo es necesario para cada ciudad. Éstas normalmente son nuestras dudas diarias, las que hacen que a veces tengamos algunos quebraderos de cabeza.

La teoría parece muy sencilla: si nos gusta nos quedamos, y si no, nos vamos. Pero en la práctica, todo se vuelve más complicado y la respuesta no siempre es tan sencilla: ¿Nos estamos acomodando demasiado o es que realmente necesitamos más tiempo? ¿Dónde está el límite entre lo que está bien porque hay que disfrutar y lo que es un capricho, y por tanto, un gasto innecesario?

La verdad es que tenemos mucha suerte el uno con el otro, nos compenetramos muy bien y sabemos adaptarnos a las necesidades del otro. (¡Arriba team J&J!)

 

Rumbo a Kandy

 

Nada más salir de Arugam, el país ya nos volvió a sorprender con su maravillosa naturaleza. Creo que ya lo hemos dicho otras veces, pero Sri Lanka mola, y mola un montón. Sentimos como si estuviésemos en un safari constantemente, es una jungla con pueblos y ciudades esparcidos y el cartel que vimos al de unos pocos kilómetros de empezar la ruta nos lo volvió a confirmar:

 

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Mirad las fotos de la derecha 😵

 

La verdad es que nos hacía ilusión poder encontrarnos algún elefante por el camino, pero a la vez, esperábamos que fuese de lejos (las fotos de la derecha del cartel nos hacían tener un poco de miedito).

¿Y qué tal fue el camino hasta Kandy? Pues nos acordamos mucho de las cuestas que nos habían mencionado. ¿Pero eso qué era? Unas cuestas que ni la montaña rusa. El pobre Pegasus se merece un monumento (puede que en nuestra futura casa le hagamos uno), iba ahogado la mayor parte del tiempo pero aguantó como un campeón.

Y nos fuimos acercando a Kandy, aunque pensamos que bien podría llamarse piradolandia, porque madre mía cómo conducen, están chalados. Y si a eso le añades las cuestas infinitas con curvas imposibles… pues acaba siendo un show, y bastante estresante por cierto. (Para ver un ejemplo de lo que hablamos os ponemos estas fotos; una pena que no se aprecie…).

 

Íbamos con el tiempo pegado al culo. En realidad sólo había 215km de distancia, pero en estas carreteras esa distancia se traduce en más de seis horas de conducción, y eso sin parar para comer. Aquí anochece pronto; sobre las seis se empieza a meter el sol y en media hora está todo oscuro. No nos la queríamos jugar y conducir de noche por esas carreteras infernales.

Estuvimos por lo menos dos horas yendo a 25km/h con unos agujeros en las carreteras bastante interesantes, con lluvia incluida. Pero esos paisajes bien merecían la pena. Realmente bonitos.

 

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Conduciendo entre la selva

 

Para llegar al hotel tuvimos que subir unas cuestas que un poco más y Pegasus hace honor a su raza ¡y hacemos unos caballitos! El hotel muy chulo, ya hemos aprendido la lección y estamos empezando a coger hoteles un poco decentes, al menos en este país. Por muy pocos euros más la calidad del hotel mejora sustancialmente, y eso es de agradecer 😅.

Así que subimos nuestras cosas a la habitación y bajamos al pueblo a comernos una merecida hamburguesa mientras hacíamos un FaceTime con mi aita. Dimos un paseo de vuelta al hotel y a descansar. En un principio nuestra idea era madrugar mucho al día siguiente para poder ir hasta Sigiriya y comernos otras tantas horas de viaje, pero sacamos de nuestros cajones la nota mental de “no tenemos prisa” y decidimos quedarnos un día más y visitar Kandy: queríamos darle una oportunidad.

Ruta en Kandy

 

Como tantas otras veces en este país, nos tomamos un gran desayuno de campeones. Hemos decidido que preferimos pagar un poco más por un desayuno incluido, porque haciendo cuentas nos sale mucho mejor de precio que ir a desayunar por ahí. Así que otra vez nos llenaron la mesa con un continental breakfast que quitaba el hipo: papaya, plátano y sandía, huevos con salchichas, tostadas con mantequilla y mermelada, zumo de naranja y un café.

Al principio costaba mucho comerse eso, pero sorprendentemente cada vez nos entran mejor (¿se nos habrá agigantado el estómago?) Pero gracias a eso, aguantamos sin comer unas cuantas horas como unos campeones 💪🏽.

Nos montamos en Pegasus e inocentes de nosotros, bajamos al centro para ver algunos templos y luego tirar hacia los que estaban lejos. MENUDO HORROR. Eso era la ley del más fuerte elevado a una potencia infinita. Sabíamos que por aquí no se respetan las normas básicas de adelantamientos, preferencias o distancias de seguridad pero eso… eso no tenía ni nombre.

Aquí el que los tiene más grandes es el que tiene preferencia. Ni más ni menos. Y si quiero me meto aunque no quepa y te saco de la carretera, y ya si eso te apañas tú como medianamente puedas. Pues así todo el mundo. Así que después de diez minutos en esas calles que ni aparcar en doble fila podías, reculamos y nos fuimos a ver los templos que había a las afueras. Allí estaremos más tranquilos, pensamos. Pues para nada. Nos pareció todo un auténtico caos, ni comparación con otras ciudades caóticas como Bangkok, Hanoi o Ho Chi Minh.

Acabamos muy muy estresados de estar ahí metidos con esos coches que les daba igual arre que so, los camiones, autobuses y tuk-tuks que te adelantan por la esquina que menos te lo esperas, que dices ¿por aquí, en serio? Pues sí, por ahí te adelantan. Pero bueno, en su defensa tenemos que reconocer que prácticamente casi todas las carreteras tienen algún tramo en obras (muchas ensanchando calzadas y otras muchas, alisando el asfalto), aunque eso sólo justifica el tráfico y no la chalada mental… pero gracias a esos mini caminos imposibles encontramos maravillas como la foto de abajo y unos templos muy bonitos.

 

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Y entre un camino de tierra y obras, vimos esto a un lado de la carretera ❤️

 

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Otro estresante camino de vuelta nos hizo ir directos al hotel y dejar al pobre Pegasus aparcado, que ya había sufrido lo suyo. Y nosotros bajamos al centro dando un paseo (que por mover el culo de vez en cuando tampoco nos iba a pasar nada).

Muertos de hambre, caímos en la tentación de comer pollo frito en el KFC (ya sabéis que siempre tenemos la excusa perfecta para comer guarradas 😋) y nos fuimos a dar un paseo por el lago.

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Paseíto por el lago

Buscamos en TripAdvisor una terracita para tomar una cerveza y planear dónde iríamos mañana. ¿Vamos directos a Sigiriya o paramos en Dambulla y vamos al día siguiente a Sigiriya a primera hora?

De tanto pensar se nos hizo de noche así que nos fuimos al hotel dando un paseo. Tocaba contaros nuestras historias por el blog y descansar, que al día siguiente subiríamos hacia el norte.

 

¿Queréis saber cómo sigue nuestra historia? ¡No os perdáis el próximo capítulo!

 

 

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Cambiando de rumbo: ¡Nos vamos a Kandy!
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3 Comments

  1. Pingback: Disfrutando de Arugam Bay – Crónicas de una mochila

  2. Marilu Sevilla Couso Reply

    Hola chiquitines¡¡ Por fin encuentro un hueco para deciros que estoy siguiendo vuestras aventuras y feliz de saber que lo estáis pasando fenomenal. Os quiero un montón. Besitos. La tía Marilu

    • Marilu!!!!! Pero qué ilusión que nos escribas!!!!! 😍😍😍
      Nos alegramos mucho de que te vayan gustando nuestras historias 🙂 últimamente estamos escribiendo más despacio, y no actualizamos tanto como nos gustaría. Pero enseguida traeremos más historias. Un beso muy muy fuerte para todos!!!!!!! Esperamos que por allí estéis genial. Os queremos mucho!!!😘❤️❤️

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