¡Hola de nuevo! ¿Nos echabas de menos?

¡Estamos seguros de que sí! Sabemos que desde hace muuuucho tiempo no publicamos nuestras aventuras diarias, pero qué queréis que os digamos, por mucho que hayamos estado viviendo en un paraíso la rutina es la rutina y estar durante un año en Koh Tao, han hecho que la mayoría de los días hayan sido prácticamente iguales.

A trabajar se ha dicho

Así que no te creas que hemos hecho cosas súper originales y distintas, porque la mayor parte del tiempo la hemos dedicado a trabajar. Al haber sido temporada alta Yeicob ha estado buceando a tope y yo he aprovechado para ir actualizando información práctica en el blog y trabajando en otros proyectos; entre ellos el taller de escritura de viajes online y la web de nuestra amiga Lucía. ¿Queréis ver lo bonita ha quedado? Pues si pinchas aquí puedes verla “Llanos del Castor Ushuaia” (las webs que voy haciendo son como mis pequeños hijos y me siento orgullosa de ellas. ¿Qué pasa? 😂).

La verdad es que muchos creen que vivir de viaje significa estar a la bartola rascándose el higo bajo el sol todo el día pero… ¡nada más lejos de la realidad! ¿Te puedes creer que desde que volvimos de nuestra visita express a Bilbao hace ya 3 meses no ha habido ni un sólo día que no hayamos trabajado? Bueno venga va, alguno que otro sí jaja tampoco te vamos a engañar… Pero no te vayas a creer que nuestras jornadas son cortas. ¡Qué va! Suelen ser de 8h a 12h de media (ahora es cuando el listillo de turno suelta: “pues tampoco es para tanto” 🤪 Pues para nosotros sí lo es, qué se le va a hacer). Pero bueno, dicen que sarna con gusto no pica ¿no? Pues eso.

El caso es que nuestro momento de dejar Koh Tao había llegado. Aunque allí estábamos muy a gusto y nos daba mucha pena marchar, nos estábamos apalancando demasiado y la hora de salir de nuestra zona de confort había llegado. Necesitábamos salir en busca de aventuras y vivir cosas nuevas. ¡Y no podíamos tener más ganas!

¿Próximo destino?

Después de barajar muchas opciones al final nos decidimos por Camboya, ese gran país vecino que siempre nos había llamado la atención pero que aún no habíamos tenido oportunidad de conocer.

Pero no os creáis que esta decisión fue rápida. Qué va. La cosa es que en un principio la idea de viajar por Laos, Camboya y después pararnos en Filipinas un tiempo sonaba bastante bien. Así que ese fue nuestro plan inicial.

Pero claro, antes de ir a Filipinas queríamos hacer housesitting (cuidar casas y animalitos mientras sus dueños están de viaje), así que decidimos cambiar el orden y hacer Camboya primero, seguido de Laos, después housetting y ya por último, Filipinas. Sencillo ¿no? 😂

Así que buscando y buscando, encontramos una casa muy chula en Singapur para Navidades que también ofrecía fechas en octubre y en enero para cuidadas unos perritos muy monos. ¿Y si cambiamos los planes? Bueno venga va, si sale la casa en en Singapur entonces por cercanía viajamos por Malasia, Indonesia, Brunei… etc. Y ya después de Navidades vamos a Filipinas.

Peeeero resulta que el plan de Singapur no salió. Así que volvimos al plan B y decidimos hacer Camboya lo primero. ¡Tanto lío para nada! Ya sabíamos que no sirve de mucho planificar las cosas porque los planes siempre van cambiando, y esto no hace más que confirmárnoslo una vez más. ¡Lo que surja surgió, y si sale así por algo será! Así que nos dejamos llevar y listo. Seguro que el destino tiene un plan muy guay para nosotros.

Vale bien, ¿pero cómo vamos hasta allí?

Bueno que me voy por las ramas. El caso es que una vez decidido nuestro destino, compramos unos billetes de avión unos días antes de marchar. Estuvimos a puntito de hacer todo el recorrido hasta Sihanoukville por tierra, pero menos mal que se nos iluminó la luz y no sucumbimos a nuestra vena tacaña.

desde koh tao a Camboja
Más o menos el recorrido hubiese sido este

El camino por tierra suponía como dos días o más de viaje repartidos así:

  • Ferry al mediodía desde Koh Tao hasta Chumphon (3:30h)
  • Tren nocturno desde Chumphon a Bangkok (unas 9h)
  • Llegada a Bangkok a las 5:30am y quedarnos todo el día allí hasta la noche que salía el bus.
  • Y no os lo perdáis que ahora viene lo mejor: un bus como de 5h hasta la frontera con Camboya. Por lo que hemos leído, la frontera más mafiosa del país donde si no te sacan dinero de más porque es fin de semana te lo sacan porque es muy tarde, o muy pronto, o porque se inventan una prueba médica que debe consistir en ponerte un termómetro, o porque les da la gana y punto. Aquí debe reinar la corrupción y tú sólo eres un pringado más con mochila, un dólar con patas donde con un poco de intimidación te amenazan con que no puedes entrar al país si no haces lo que ellos te dicen (evidentemente son todo mentiras, pero la gente cae).
  • Después de este pifostio quedaría lo más divertido: 17h de bus hasta Sihanoukville, el sur del país, para disfrutar de unas playas de ensueño.

Como podéis imaginar, no nos apetecía en absoluto pasar por esa frontera, y más viviendo de Koh Tao donde las defensas ante timos las teníamos bastante bajas. Y sinceramente tampoco nos apetecía una mierda ponernos a pelear, ¡para qué mentir! 😅

Así que como queríamos empezar tranquilamente decidimos coger un vuelo de Bangkok a Siem Reap y hacer la visa allí mismo. Sin complicaciones, sin corrupción y pagando lo que teníamos que pagar. Ni más ni menos.

Último día en Koh Tao

Nuestro último día en Koh Tao no podía ser de otra manera. ¿Te lo imaginas verdad? Y si no ya te lo contamos nosotros: Terminando de recoger y de tirar toda la mierda que teníamos acumulada, haciendo recados de última hora… etc. Por suerte, nuestra querida amiga Ana Cris que esos días estaba en Bangkok nos había dejado su moto, porque si no, no sé cómo lo hubiésemos hecho.

El barco teóricamente salía a las 14:30h y a las 14:20h aún estábamos esperando nuestros bocatas de pollo donde Rose y Sandía. Nos despedimos de ellas y como llovía tanto, Rose nos quiso acompañar con un paraguas hasta el barco para que no nos mojásemos.

de koh tao a camboya
Rose de naranja, Sandía de negro

Llegamos a tiempo, ¡ni siquiera había llegado el barco! ✌🏼Así que allí nos pusimos bajo una tejabana para no mojarnos a comernos nuestros bocatitas.

De viaje hasta Bangkok

El ferry la verdad es que no estuvo mal. Pasamos bastante frío, eso sí, pero yo ya iba preparada con mi súper pareo extra grande multiusos que viene de perlas para estos casos. Unas 3 horitas largas para llegar a Chumphon y listo.

Yeicob subió a la parte de arriba y se quedó un buen rato rollo melancólico despidiéndose de nuestra islita. A él le ha dado mucha más pena que a mi marcharnos, así que fotografié la estampa para tenerla de recuerdo forever and ever y me bajé a la zona de los asientos para ver unos capítulos en Netflix, toda enfundada con mi sudadera y mi pareo.

Cuando llegamos a Chumphon nos compramos un poco de comida en el 7/11 y esperamos a que llegase el tren. ¡Menudo fiasco cuando nos montamos! Nosotros que esperábamos las camas súper anchas de otras veces y resulta que esta vez eran súper pequeñas y un poco claustrofóbicas, rollo sarcófago.

Como hacía tanto frío me puse a robar mantas a diestro y siniestro y me metí en la cama con más capas que una cebolla: sudadera, calcetines, la manta que ya venía en la cama, otras dos que había arramplado por ahí y mi super pareo doblado por la mitad para que fuese doble capa. ¿Exagerada yo? ¡Para nada! De hecho me costó un buen rato dormirme del frío que tenía 😂.

Seguí con mi Netflix hasta que me quedé dormida y nos despertamos en Bangkok. Teníamos varios planes para hacer tiempo hasta la hora de coger el vuelo (salía a las 20:00h) y sorprendentemente nos dio tiempo a todo.

de koh tao a camboya
Desayunitos ricos en Hua Lamphong

Por la mañana nos quedamos desayunando en una cafetería de la estación de trenes principal y aprovechamos para quedarnos allí trabajando. Cuando terminamos, nos fuimos a disfrutar de los beneficios de la civilización comiéndonos un Mc Donalds y yendo a un Decathlon para comprar unos chubasqueros decentes (no como los plasticorros cutres que teníamos en Koh Tao 😂). También aprovechamos para comprar unos minialtavoces y fuimos a cambiar los bahts que teníamos por dólares.

Llegamos justo a tiempo a Hua Lamphong para despedirnos de Ana Cris (ella volvía a Koh Tao) y coger un tren súper-hiper-mega-petado de gente que nos llevaba por ¡¡5 bahts!! (unos 0,13€) al aeropuerto de Don Mueang.

Ya en el aeropuerto…

Cuando llegamos al aeropuerto yo no podía con mi alma. Me tiré al suelo casi llorando (rollo niña pequeña) en plan “yo no puedo mááááás”, “necesito quitar pesoooooo”, “meeeeee meeeeee” y algunas tonterías más. Y es que mi afán por comprar y coleccionar ropa y mierdas varias no es muy compatible con nuestro estilo de vida. Y yo erre que erre me empeño en llevar mierdas a tutiplén y luego pasa que con tanto peso no puedo ni andar 100 metros seguidos.

“Que yo tiro media maletaaa…” Yo a lo mío, que quería allí mismo tirar la mitad de las cosas. Y Jacobo muy sensato él, que me conoce como si me hubiese parido casi casi me decía “a ver espérate a llegar porque ahora vamos a facturar las maletas y ya seguido vamos al hotel”. Y yo “ok” con una cara entre angustia y penuria que daba bastante pena.

Obviamente se me pasó el disgusto en cuanto facturamos. Me había puesto mi nuevo chubascas para no pasar frío con el aire acondicionado así que ya estaba más contenta que unas castañuelas. Pasamos inmigración y nos fuimos a comer un perrito caliente hasta que llegase nuestro vuelo.

de koh tao a camboya
Aquí ya estaba contenta otra vez con otro de mis bártulos que sólo he usado una vez

¡Aterrizamos en Siem Reap!

El vuelo vino con retraso así que suponemos que metió el turbo para llegar a la hora. Porque entre eso, la cena que nos trajeron y los miles de papeles que había que entregar en inmigración el vuelo fue como un visto y no visto. Fíjate si fue rápido que no nos dio tiempo ni a rellenar los papeles ¡y eso que nos los trajeron antes de la cena!

Total que estábamos todo happys ¡YA HEMOS LLEGADO A CAMBOYA! Y nos fuimos a inmigración para hacer los papeles de la visa y a esperar a nuestro conductor.

Porque no os lo perdáis, el hotel que cogimos por 5€ la noche con piscina y habitación privada ¡también tenía servicio gratuito de recogida en el aeropuerto! Como la Jet Set oye. Así que cuando salimos, ahí estaba el hombre con un cartel “Jenire Arroyo” (se inventaron un poco mi nombre pero bueno 🤣).

“Esperad aquí” nos dice, y aparece con un tuk tuk muy gracioso que consistía en una especie de ¿¿carruaje?? enganchado a una moto. Era genial jajaja.

de koh tao a camboya
Nuestro equipaje en el tuk tuk 😂

De camino al hotel nos sorprendió ver lo tranquila que era la ciudad, que conducían por la derecha y que la gente NO PITABA. “¡¡Qué buena pinta tiene este país!!” Y por ahora, no nos está defraudando.

Próximamente… Nuestros primeros días en Siem Reap. ¡No te lo pierdas!

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¡Hasta siempre Koh Tao!
¿TE HA PARECIDO ÚTIL? 🙂

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