Estos días están siendo muy divertidos: Las historias en Bangkok pueden ser infinitas. Hoy os traemos una entrega con cosas que pueden pasarle a cualquiera. Si quieres conocer nuestras aventuras, no te puedes perder este post que hemos preparado para ti 🙂.

HISTORIAS EN BANGKOK

 

Si habéis leído nuestro post anterior habréis podido comprobar que Bangkok tiene un no-sé-qué que nos fascina. Igual es porque fue la primera ciudad asiática que conocimos juntos y la tenemos en un pedestal, pero vamos…  digo yo que si el año pasado fue la ciudad más visitada del mundo, con 21,47 millones de turistas… por algo será, ¿no?

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Chinatown

Así que nosotros allí estábamos en nuestra salsa. Fíjate si nos gustaba tanto, que nuestro plan después de visitar Maldivas y Sri Lanka era quedarnos en Bangkok un mes, y alquilar un condominio con piscina durante el tiempo que estuviésemos allí, y así poder disfrutar verdaderamente del día a día de esa caótica ciudad.

Otro día os explicaremos por qué cambiamos nuestros planes. Pero vamos en orden, que si no nos perdemos.

Nuestro siguiente día también consistió en pasear y seguir conociendo la ciudad. Como en nuestro anterior viaje ya habíamos visto las cosas típicas, esta vez no queríamos volver a repetir lo mismo y gastarnos dinero en cosas ya vistas y hacer colas infinitas.

Así que esta vez después de desayunar y de actualizar un poco el blog nos fuimos hasta el parque Lumphini en metro para dar un paseo por allí (la vez anterior descubrimos que las distancias en Google Maps son my traicioneras y no se pueden hacer andando aunque en el mapa parezca una línea recta y pequeña).

 

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Paseando por Lumphini

 

Y por allí fuimos paseando, con un sol de muerte pegando en el cogote y buscando lagartos enormes típicos del parque, aunque esta vez no vimos ninguno grande (no sé si estaré en lo cierto o no pero yo este parque lo equiparo al Central Park de Nueva York).

 

JANI EN ACCIÓN

 

Una vez cruzado el parque, salimos a la avenida. Y para subirnos a la acera, teníamos que saltar un “charquito” de barro y lluvia que había justo antes del bordillo (bueno lo de “teníamos que” lo digo yo, porque también podíamos haberlo esquivado…).

Como a mí se me olvida que Jacobo es súper ágil y yo por mucho que lo intente soy extremadamente torpe, pues se me ocurrió la brillante idea de seguirle sus pasos (hay veces que deberían darme un premio a la inteligencia).

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Lagartito-lagartito

Yeicob en un ¡alehop! ya había puesto un pie en el charco y el otro en la acera. Pues ahí que fui yo detrás y sin avisarle (en estos casos me gusta que me mire por si las moscas, como a los niños pequeños). Así que con un pie pisé el charco como había hecho él, pero al mío no sé qué le pasó que no se quedó quieto y empezó a tambalear encima del barro negro, y por mucho que intentaba estabilizarme con el otro pie encima de la acera, no había forma humana de conseguirlo.

Poco a poco se me iban torciendo las piernas, cada vez más y más y Jacobo ya tiraba para delante. Yo ya estaba en una postura súper extraña y ya veía que no iba a poder evitar la hostia monumental que me iba a pegar.

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El fatídico lugar: detrás de la estatua

Y efectiviwonder, ahí me quedé planchada (por un momento creí que me salvaba, pero no) encima de un suelo de barro negro putrefacto, y Jacobo tuvo que enterarse de mi caída porque le avisó un tailandés que había visto toda la jugada (él estaba plácidamente tumbado en un banco y fliparía con mi baile de caderas).

Aunque seguro que mi grito de “cariiiiiiiiiiiiii” como si fuese a morir ayudó bastante. “¿Pero qué haces?” me dice. Como si me hubiese tirado adrede. “¿¡No ves que me he caído?!” y me ayudó a levantarme, y el hombre, al verme negra (literal) me dijo que fuese al parque a lavarme.

Mi bolso negro, mi pierna desde arriba hasta el pie negra también, los pantalones (menos mal que eran negros) también… tenía negro hasta el brazo.

 

¿Y AHORA QUÉ HACEMOS?

 

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Mi pierna que parece ortopédica

A un guardia que pasaba por allí en bici le di pena y nos abrió una manguera que había justo al lado. Y ahí estaba Jacobo, frotándome la pierna quitándome la mugre cuando empezó a verse la herida que me había hecho en la rodilla (para ser yo, ya había tardado en caerme al suelo todo quede dicho). Como estaba muerta de hambre, nos fuimos igualmente a comer, mierda en la ropa incluida.

Yo ya pasaba de las indicaciones de TripAdvisor que se inventa las ubicaciones, así que cogimos un taxi y nos fuimos hasta Khao San directamente, que sabíamos que había pad thai rico asegurado.

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Puesto insípido

Desgraciadamente para nuestro paladar, tuvimos que escoger el puesto de pad thais más malo de la historia, porque un pad thai sin sabor es como unos espaguetis blancos.

Mi sospecha es que la mujer se había cogido un carro móvil y había dicho “me voy a Khao San a timar a los guiris que aunque no tenga ni puta idea de cocinar me los compran fijo”. Me juego el cuello a que esa fue su idea de negocio de pad thais. Porque si no, no me lo explico.

Total, que después de caerme en medio de la calle e ir andando por la calle comiendo a las cuatro de la tarde un pad thai insípido como él solo, nos apetecía sentarnos un rato. Así que fuimos a un bar a tomar algo y de pronto llegó el diluvio.

Nos pusimos a calcular los gastos que íbamos teniendo, y después de llevarnos el típico susto, esperamos a que dejase de llover y nos fuimos un rato al hotel.

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Estatua extraña del bar en el que estuvimos

 

ESTA NOCHE “EN SEÑORAS QUE”…

 

Por la noche quisimos ir al mercado de Patpong, pero como a veces la memoria es un poco traicionera y nos gusta ir de panchitos por la vida (para no perder las costumbres) nos fuimos directamente al mercado de Chatuchak sin comprobar nada (creyendo que ese era el nombre real del mercado). Así que cogimos el metro y después de 20 minutos en metro, cuando salimos en la otra punta de la línea, vimos un cartel que ponía que el mercado de Chatuchak sólo era los sábados y los domingos.

¡Hostia! ¡Que este no era el mercado! 😂. Y miramos en el mapa, y nos dimos cuenta que el mercado al que realmente queríamos ir era el de Patpong, y que casualmente estaba a dos paradas de metro de nuestro hotel. Pues ala, vuelta para atrás. Y cuando llegamos tiramos de Google Maps, que esta vez sí, nos llevó a la primera.

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Callejuelas de Patpong

Como buenos regateadores que somos, conseguimos algunas cosas a muy buen precio, pero claro, hay algunos que no se toman muy bien eso de que les regatees, y tuvimos la mala suerte de encontrarnos con una de esas personas.

Queríamos coger unos pantalones para Jacobo y entre pitos y flautas, hubo una confusión muy confusa (como la de Ali G) y la tía acabó gritándonos en tailandés. Después ya se vino arriba y muy simpática ella nos tradujo los insultos al inglés para que pudiésemos entenderla: FUCK YOUUUU! FUCK YOUUUUUUUU!

Y por si acaso éramos un poco cortitos de mente  y tampoco lo entendíamos en inglés, la señora hizo el amable esfuerzo de sacarnos la peineta a pasear, para que quedase todo bien clarito 😂 (para los que no lo sepáis, la peineta es hacer un corte de manga, que yo lo aprendí el otro día). A nosotros nos empezó a entrar la risa ¿esta tía está loca? y nos marchamos con los insultos a todo volumen en nuestras espaldas.

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Bares para “adultos”

Con la confusión del metro se nos acabó haciendo muy tarde, así que después de las compras y de la bronca de la mujer, nos fuimos paseando por las calles rojas que hay en la parte de atrás, hasta coger un taxi que nos llevase de vuelta al hotel.

La verdad es que para no haber hecho nada interesante en todo el día, acabó siendo un día bastante entretenido. Y aún seguíamos con la idea de quedarnos en esa maravillosa ciudad durante un mes más.

 

¿Habéis estado alguna vez en Lumphini? ¿Visteis los famosos lagartos enormes? ¿Alguna vez habéis tenido algún problema regateando? ¡Podéis contárnoslo en los comentarios!

 

Si quieres seguir leyendo nuestra aventuras, ¡no os perdáis nuestro siguiente post!

 

 

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3 Comments

  1. jajajajaja Jani no puedo parar de reirme! hubiera sido increíble ver esa caída!

    • Jaco y Jani Reply

      Elvi!!

      Jajajajaja ya me conoces, si no me caigo no soy yo 😂 La verdad es que fue muy graciosa, pero espero no repetir caída en mucho tiempo. Yo creo que me estoy haciendo mayor y no me caigo tanto. Jajaja

      ¡¡Te mandamos besotes muy fuertes!! ❤️

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