¿Viaje a un nuevo paraíso?

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¿Viaje a un nuevo paraíso?

koh tao

En esta entrega os vamos a contar cómo fue el trayecto desde Bangkok hasta Koh Tao, las horas interminables que pasamos allí (más tarde descubriremos que podía ser peor. Aunque eso es más adelante) y nuestra primera impresión de isla. ¿Os morís de ganas de leernos, verdad? 😜

¡Pues aquí lo tenéis: Koh Tao!

 

¡Vamos que nos vamos!

Cuando llegamos a Hua Lampong estábamos muertos de hambre (para saber por qué estábamos en la estación de trenes pincha aquí), bueno, a decir verdad el que tenía hambre era Jacobo-el-hambriento, que necesitaba comer sí o sí. A mi parecer, llegamos allí excesivamente pronto, pero aquí el colega es muy puntual (virtud que a mi me falta, lo reconozco) y bajo ningún concepto de los conceptos quería perder su tren al paraíso.

Así que cenamos, nos compramos cargamento en el Dunkin Donuts para que el viaje fuese más ameno y nos pusimos a esperar a nuestro tren. En su día ya cogimos allí un tren también, pero en vez de bajar a Chumphon, esa vez fuimos a una ciudad del norte que se llama Chiang Mai. Y luego bajamos desde otra ciudad a Bangkok. Aunque tampoco es que esta historia venga mucho al caso, pero bueno.

Lo que quería decir es que ya conocíamos la estación de trenes y lo que nos iba a deparar ese tren durante tantas horas. Cuando nos montamos, confirmamos que era más o menos igual pero con algo diferente: parece ser que en los trenes que van al sur tienen el aire acondicionado puesto en el modo Narnia. Y no contábamos con ello.

Confirmamos que no nos habían timado vendiéndonos los billetes en el vagón de aire acondicionado (que son más caros y aquí son muy listillos) y nos quedamos tranquilos. Pero entonces pensamos a cuento de qué vendían billetes con aire acondicionado, si el nuestro era igual y más barato. ¿Lo tendrían puesto al máximo nivel rollo polo norte? Nunca lo averiguamos.

 

yendo a koh tao

Aquí una que intenta dormir

Total que nos lavamos la piñata y nos subimos a las literas, uno enfrente del otro. ¡Qué divertido! Esta vez la cama de arriba no nos pareció tan angustiosa como la otra vez; aunque tuviésemos el techo pegado a la cara, fuese estrecha y con el traqueteo del tren pareciese que nos íbamos a caer al suelo, y la verdad es que se iba bastante bien. ¿Será que nos estamos vamos adaptando a las adversidades? 🤣

Nos quedamos dormidos enseguida, incluido el hombre que nunca duerme en sitios raros. (Eso sí, pudimos dormirnos después de que el grupito del imserso que teníamos al lado apagasen su espíritu jovial y cerrasen el pico, que aunque eran graciosos montaron más jaleo que un grupo de adolescentes de viaje de estudios).

esperando bus a koh tao

¡¡Tenemos buena cara eh!!

Y al final tuvo que despertarnos el guarda para decirnos que dentro de poco llegaba nuestra parada. Así que después de nueve horas metidos en el tren nos bajamos a las 4.00am en una estación de tren alejada de la mano de dios, a hacer tiempo hasta que viniese el bus a recogernos. ¿Cuánto? Pues una hora y media aproximadamente; tiempo que dio para desayunar en la estación con una rata del tamaño de un gato merodeando por los alrededores y la dueña del chiringuito echándole con la escoba con unos gritos que vete tú a saber lo que le diría. Después de aburrirnos, nos volvimos a aburrir otro rato más, y por fin llegó el autobús.

de chumpon a koh tao

Esperando al ferry en Chumphon. ¡Qué nervios! Ya no quedaba nada!

Ahí metidos teníamos que pasar otra hora hasta llegar al puerto de Chumphon. Y cuando llegamos allí, nos sentamos en un banco a esperar como si estuviésemos en guirilandia (menos mal que es temporada baja que si no ni cabríamos). Y al de un rato llegó nuestro Lomprayah (el equivalente a Balearia en España) y pudimos montarnos a esperar emocionados. Pasadas dos horas de viaje en ferry y catorce en total desde que salimos de Bangkok…

 

 

¡POR FIN LLEGAMOS A KOH TAO!

 

por fin llegamos a koh taoNos bajamos súper mega emocionados con la pegatina del Lomprayah pegada en el pecho como dos tontos y cargados hasta arriba de mierdas. No nos habíamos preocupado mucho de mirar dónde estaba el hotel, y teníamos tal pinta de guiris recién llegados que nada más apoyarnos en una sombre un chico nos dijo en castellano: “tenéis pinta de perdidos, ¿queréis que os ayude en algo?”.

Se ve que esta isla está formada prácticamente en su totalidad por hispanoparlantes, y luego ya si eso hay guiris de otras nacionalidades y ya, en último lugar, los thais (y si no hay ningún estudio que confirme mis estadísticas recién inventadas me da igual, mis ojos no me engañan).

Aunque solemos intentar que no nos la cuelen a la hora de regatear, cuando eres un recién llegado con mochilas y con cara de panoli es muy difícil hacerte el interesante y negociar, porque estás vendido desde el segundo uno en el que te ven aparecer. Y como ellos lo saben, pues tienen una tarifa estándar de taxi (quien dice taxi dice el coche de tu prima o de tu abuela, el que les pille más a mano) de 300bht (unos 7,5€) que si te apetece estar bajo el sol y pelear puedes llegar a rebajar hasta 200bht (hemos oido de gente afortunada que ha llegado a bajar hasta 150bht). Vamos, lo que viene siendo el alquiler de moto de uno o dos días.

Pero como estábamos cansados, hacía un calor de espanto y si no podíamos con nuestra vida mucho menos con nuestras mochilas, negociamos hasta 200bht y nos llevaron a Chalok (que es la zona en la que hemos estado desde que llegamos porque es donde se encuentra la escuela de buceo donde íbamos a hacer el Open Water).

hotel koh tao

Cama más dura que una plancha de hierro

Cuando llegamos al hotel nos dieron las llaves de la habitación y fuimos con mucha curiosidad a verla. ¿Cómo será? El paseíto hasta la habitación no tenía desperdicio, con una piscina con muy buena pinta (aunque luego descubrimos que el agua sabía exageradamente rara) y con algún gato merodeando por ahí. Dejamos nuestras cosas, fuimos a recepción a alquilar una moto y fuimos con ella directos a la escuela, aunque estaba a UN MINUTO ANDANDO. ¿Qué pasa? estábamos cansados.

Nos explicaron cómo iba a ser el curso y ya por la tarde teníamos nuestra primera clase: un vídeo de presentación. Así que todo contentos (y yo además un poco cagada) nos fuimos a comer algo y a descansar a la habitación. Pero ¡oh! no iba a ser oro todo lo que lucía, y cuando nos tumbamos en la cama nos dimos cuenta de ello. ¿Pero a qué ser perverso se le ocurrió fabricar un colchón tan extremadamente duro? Os juro que si lo hubiésemos quitado y hubiésemos dormido encima del somier, nuestra nueva cama hubiese sido mucho más blandita. Pero todo no se puede oye, ya teníamos reservadas las cuatro noches que duraba el curso y no había vuelta de hoja (¡ay, cómo echábamos de menos nuestra cama de Bangkok…!)

piscina koh tao

¿Habéis visto qué psicinita más molona teníamos? 🤗

Después de una pequeña siesta nos fuimos a la escuela a dar nuestra primera clase con Xabi, nuestro gran profe durante todos estos días que iba a durar el curso. Al terminar el vídeo (que sinceramente era bastante interesante) yo no sé si estaba más nerviosa o menos que antes, pero la señal de alerta de mi cabeza no dejaba de sonar y de dar por saco (¿por qué será tan pedorra a veces y no me dejará vivir tranquila?).

Y ya para acabar el día, nos fuimos a cenar al asadito que preparan todos los viernes los de la escuela, en un bar al aire libre con música y con más españoles y argentinos por metro cuadrado que en un estadio de fútbol en un partido España-Argentina. Pero bueno, la verdad es que es muy divertido estar con gente con la que compartes idioma; te sientes como en casa 🙂.

Nos fuimos a la cama muy cansados pero muy contentos por disfrutar de esta nueva etapa que acabábamos de empezar. ¿Qué nos deparará el futuro? No os perdáis el próximo episodio!

 

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