Esta crónica diaria es más especial que otras: hoy os vamos a contar mi experiencia personal en el curso de buceo Open Water en Koh Tao. A los que nos leáis y no nos conozcáis, vais a poder conocerme un poco más (hoy os voy a abrir mi cabecita pensante y vais a saber qué me rondaba por la cabeza todos esos días). Y a los que ya nos conozcáis, creo que no os voy a contar nada nuevo 😂.

Quiero recalcar que esta experiencia es totalmente personal, y que cada persona es un mundo. Así que lo que yo sentí y experimenté no tiene por qué pasarle a los demás.

¡Y ALLÁ VAMOS!

¡Buenas a todos! Por favor, no nos odiéis. Sabemos que llevamos muuuuucho tiempo sin publicar, pero esto de las tecnologías es demasiado nuevo para nosotros. Parece que hemos dejado el blog abandonado, pero para nada es así. Estoy aprendiendo mucho (o al menos intentándolo) sobre blogs: cómo editarlo para que quede más bonito, cómo escribir mejor las entradas, cómo publicar mejor las fotos para que la web no pese mucho y cuando nos leáis no se quede atascada… en fin.

Que no quiero aburriros con todo esto; sólo queremos que sepais que no nos olvidamos de vosotros, y que aunque no publiquemos cosas nuevas, estamos trabajando mucho a nivel interno en la web. Y ahora después de esta chapa-excusa, paso a contaros nuestros días por Koh Tao, que era donde nos habíamos quedado 🤗.

OPEN WATER EN KOH TAO

Nada más llegar a Koh Tao empezamos un curso de Open Water, ¿lo recordáis? En ese curso aprendimos las nociones básicas sobre el buceo: equipamiento, cómo tirarse al agua con todo el equipo, cómo nadar y respirar mejor para controlar la flotabilidad… ¿Sabíais que podemos subir y bajar bajo el mar únicamente controlando la respiración?

También aprendimos temas más relacionados con la seguridad: cómo compensar la presión en nuestro cuerpo a medida que aumenta la profundidad, qué hacer en caso de quedarse sin aire, cómo compartirlo con los compañeros, cómo vaciar las gafas si se nos mete agua…

La verdad es que flipamos cuando aprendimos que es posible estar a 30 metros de profundidad y quitarse y ponerse las gafas sin que quede agua dentro y sin salir a la superficie. ¿Vosotros sabíais que era posible?

¿EN QUÉ CONSISTE?

El curso de Open Water en Koh Tao (al menos el que nosotros hicimos) es un curso de 4 días en el que vas aprendiendo las nociones básicas del buceo recreativo. Los días se combinan con clases por las mañanas y con inmersiones por las tardes. En las inmersiones, además de bucear y conocer el fondo marino, se van haciendo diferentes ejercicios que te ayudan a mejorar tu flotabilidad y tu seguridad bajo el agua.

Se realizan 5 inmersiones y cada vez van siendo a más profundidad. Al final del curso, realizas un examen y si lo apruebas, te dan un título (en nuestro caso el titulo de SSI) que te autoriza a bucear hasta 18 metros de profundidad en cualquier parte del mundo.

MI EXPERIENCIA PERSONAL

Si habéis seguido nuestras historias, sabréis que yo era un poco reticente a bucear. Tenía muchas ganas pero a la vez me daba mucho respeto. Así que el primer día que fuimos al agua iba un poco cagadita. Pero estuvo muy divertido.

Las primeras inmersiones fueron en unas aguas confinadas a unos dos metros de profundidad, en las playas de Koh Nang Yuan (si pincháis aquí, veréis lo increíble que es la isla 😍). Allí estuvimos haciendo ejercicios muy básicos de buceo: cómo vaciar la máscara bajo el agua, cómo quitarse y ponerse el equipo bajo el agua, cómo purgar el regulador y cómo cogerlo en caso de quitárselo…

Open Water en Koh Tao
¡Jacobo al agua!

También aprendimos a detectar cuándo nos quedamos sin aire y cómo avisar, cómo compartirlo… y después de esos ejercicios, volvíamos buceando hasta el barco.

El curso estuvo muy muy bien, pero tenemos que contaros un secreto: yo no conseguí terminarlo. En la tercera inmersión ya no bajé al agua con tantas ganas. No sé muy bien por qué. Me entró una especie de miedo ya en el barco antes de tirarnos al agua, pero pensé que ese miedo se me iría pasando como en las otras inmersiones.

Cuando buceas, lo ideal es comenzar más o menos en la zona más profunda a la que quieras estar, y de ahí ir disminuyendo la profundidad poco a poco. Así que nada más tirarnos al agua empezamos a bajar por un cabo. Yo no me sentía muy a gusto, pero iba tranquilizándome a mi misma.

A decir verdad, en todas las inmersiones estaba alerta y un poco cagada, pero al final me sentía tranquila porque veía la superficie relativamente cerca. Así que pensé que esta vez sería igual 😂.

Pero no. Esta vez fue diferente. Ese día para mi gusto, había demasiada gente buceando en aquel punto, y a medida que íbamos moviéndonos, la profundidad iba aumentando poco a poco. Yo veía que bajábamos y bajábamos y la superficie estaba demasiado lejos como para salir corriendo en caso de agobio. ¡A mi no me llega el aire! Pensaba yo. Y empezaba respirar más y más fuerte, y claro, yo subía y bajaba; y eso hacía que me agobiase aún más.

TRAUMAS GRATUITOS

Yo iba agobiada a ratos. A veces me ponía muy nerviosa pero enseguida conseguía calmarme. Pero de repente perdí el control de mi mente (menudo pareado) y en cuestión de segundos, mi mente hizo clac. Y yo sentí que ya no podía estar ahí, que tenía que salir urgentemente.  Necesitaba respirar con normalidad y sentía como claustrofobia (muy paradójico, sí). ¿Os imagináis el agobio? 😂. Ahora me río, pero os puedo asegurar que ahí no me hacía ninguna gracia.

Tuve que avisar al instructor que nos llevaba, Xabi, para decirle que yo necesitaba subir. Él intentaba tranquilizarme, pero para mí, hablar con una pizarrita enana y por señas no era suficiente para explicar todo lo que pasaba por mi cabeza. ¡Ay ama! Y me empecé a agobiar aún más.

Open Water en Koh Tao
Parte de arriba del barco donde hacíamos los descansos

Parece mentira el control de la mente, y lo que un simple pensamiento puede cambiarte en cuestión de segundos, sin que apenas te des cuenta. Xabi intentó hablar conmigo sobre otros temas para distraer mi agobio y que así pudiera seguir disfrutando de la inmersión. ¿Quieres ver a Nemo? Y yo no. ¿Qué cenaste ayer? Y yo ya sabía que él estaba intentando distraerme para que me relajase, pero no me dejaba. Quiero salir ya. Mi angustia aumentaba por momentos. Por milisegundos diría yo.

En aquel momento no me di cuenta, pero los instructores tienen una especie de chivato con el que comprueban si estás nervioso o no con solo mirarte. ¿Y cómo lo saben? ¿Os lo imagináis?

Pues porque si estás nervioso, angustiado o llámalo X, respiras mucho (aunque en verdad no respiras porque no oxigenas y eso aún es peor, pero bueno, eso es tema aparte 😂). Y claro, la columna de burbujas que salía de mi regulador me delataba claramente: estaba hiperventilando.

Quiero salir. Y Xabi intentó tranquilizarme y esperar a que estuviese más tranquila para subir lentamente. Porque subir demasiado rápido puede ser perjudicial para la salud. (Si tenéis alguna duda sobre estas cosas, podéis escribirnos un comentario y Yeicob estará encantado de contestaros).

Total, que imaginaos el percal. Yo a 13 metros hiperventilando y queriendo salir ya. Y mi instructor, pobre de él, intentando tranquilizarme (bendita paciencia tienen, madre mía). Pero yo no estaba dispuesta a tranquilizarme ni ver a Nemo ni a la madre que lo parió. ¡Quería salir de ahí! y como Xabi me pedía que esperase porque quería que subiese tranquila, yo me agobié más aún. Y me puse a llorar y a hiperventilar aún más. ¿Os podéis creer? Vaya trauma más gratuito me estaba provocando a mi misma por no controlar mis pensamientos 🙈.

Open Water en Koh Tao
Equipo actimel en el agua

Total, que con gestos Xabi consiguió tranquilizarme: “Mírame a los ojos y respira. Inhala y exhala. Despacio”. Y cuando mis burbujitas volvieron a salir de forma medianamente normal, todos subimos arriba. (No contenta con dar la nota, hice que subiesen todos 😂).

Y ya en la superficie: Que me voy. Y Jacobo pues yo me voy contigo. A ver no seas, no te preocupes, que ya estoy bien y el barco está aquí al lado. Tú termina el buceo. ¿Seguro? Que sí. Que no pasa nada. Y me fui como un alma en pena, nadando de espaldas hacia el barco, con todo el equipo. Y ahora a contar la historieta. Es que me he agobiado. Es que he llorado… bla bla. Yo veía a la gente tirarse y salir eufóricos del agua y yo pensaba ¿pero por qué yo no puedo? ¿Por qué dejo que mi cabeza me gane?

Esa tarde estuve de bajón, no os voy a engañar. Sentía que no había sido lo suficientemente fuerte como para vencer mis miedos. Que además eran totalmente irracionales. Y esa sensación de angustia total bajo el agua me había dejado muy pero que muy mal cuerpo.

Pero yo quería terminar el Open Water y sabía que si lo dejaba ahí y no lo intentaba, ya iba a ser una causa perdida. Así que al día siguiente volvería a intentarlo. No las tenía todas conmigo, pero lo que no podía hacer era quedarme en casa. Al menos había que intentarlo.

ÚLTIMO DÍA DE OPEN WATER EN KOH TAO

Nos levantamos el último día muy pronto: a las 6 am teníamos que estar en la escuela para hacer nuestra última inmersión. Os podéis imaginar todo lo que había dormido, ¿no? Pues si no, ya os lo digo yo: una mierda pinchada en un palo.

Intentaba respirar tranquilamente y no pensar en ello, pero por ese fenómeno tan curioso que pasa en nuestras mentes, que cuanto más quieres dejar de pensar en algo más lo piensas, no podía quitarme de la cabeza esa sensación que había vivido bajo el agua. ¿Por qué seré tan paranoica?

Llegamos a la escuela y una de nuestras compañeras se había tomado una pastilla de valeriana. Decía que le funcionaba. ¿Me das una? Trapicheando con valerianas, ya lo que me faltaba 😂. Fui respirando tranquilamente e intentando asociar pensamientos y sensaciones positivas al  buceo. Pero vamos, por mucho que lo intentaba ¡yo no conseguía encontrar nada!

Open Water en Koh Tao
Puerto desde donde salen todos los barcos

Llegamos al barco y empezamos a preparar el equipo. Yo tenía un nudo en la garganta, o en la boca del estómago, o en todas partes más bien.  Y mientras tanto, yo seguía montando el equipo. ¿Qué tal estás? Me preguntaba Xabi. Bien. ¿Qué iba a decir? Intentaba convencerme a mí misma.

Pero cuando llegó el momento de ponerse el equipo mi corazón estaba que se me iba a salir por la garganta. No quería decirlo porque si daba voz a mis pensamientos sabía lo que eso supondría: no terminar el Open Water. Y yo había ido allí para terminarlo. Pero tuve que decirlo: No quiero bajar. Y me puse a llorar. ¡Pero un poco eh! Esta vez no lloré tanto como el día anterior 😅.

“No pasa nada, no hay que forzar”. Intentaban tranquilizarme, pero a mi esa situación me estaba provocando mucha rabia y mucha impotencia. Tenía muchos pensamientos y emociones encontradas. Por un lado quería hacerlo y demostrarme a mí misma que yo era más fuerte que todo eso, que era capaz de controlar mis pensamientos irracionales. Pero por otro lado no quería bajar así de mal al agua y tener otra experiencia catastrófica para almacenar en mis recuerdos. Bastante tenía ya con la del día anterior. Y sabía que como bajase mal, iba a tener que salir sí o sí.

Y YA SABÉIS QUÉ PASÓ, ¿NO?

Pues que no bajé al agua. Y me quedé en el barco hasta que terminaron la inmersión. Yo me quedé en la parte de arriba tomando el sol y viendo a todos disfrutar. ¿Y sabéis qué? La verdad es que me estaban dando mucha envidia. Y yo ya estaba más tranquila.

¿Habría sido la valeriana? Porque si es así… ¡ya podía haber hecho efecto un rato antes! Para mi que fue un cúmulo de todo. Pero más que nada, el hecho de saber que ya no estaba “obligada” a bajar.

Me quedé con un poco de pena por no haberlo terminado, pero a la vez con envidia de todos los que disfrutaban. Así que supongo que eso es bueno; significará que no está todo perdido y que puede que algún día vuelva a sumergirme en aguas profundas 🎉. (Bueno, hasta 18m).

FINAL DE OPEN WATER

Por la tarde tuvimos un examen para comprobar si realmente habíamos aprendido las nociones básicas del buceo y toda la teoría que habíamos estado viendo los días anteriores. Tuve la suerte de que me dejaran hacerlo (que por cierto lo aprobé con muy buena nota 🤓) para que cuando estuviese preparada para terminar el curso, solo me quedasen las inmersiones pendientes.

Creo recordar que solo me quedaban dos, porque la inmersión en la que tuve que salir se contó como válida por el tiempo y la duración en la que estuve bajo el agua.

 

Open Water en Koh Tao: ya habíamos hecho el examen
Xabi y el equipo cebolleta

¿COSAS POSITIVAS?

Pues aunque ahora mismo no sepa enumerarlas, estoy segura de que he aprendido algo con todo esto 💪🏻. Así que sin pausa pero sin prisa, me he prometido a mí misma que voy a terminarlo.

Esperaré un poco a que ese recuerdo se borre un poco de mi cabeza, y cuando esté preparada volveré con Xabi a bucear. Él me enseñó todo lo que he aprendido y me transmitió mucha seguridad y tranquilidad bajo el agua (Eskerrik asko Xabii!! 🙂). Pero en aquel momento yo no estaba preparada.

Espero algún día poder escribir un post con un título bien grande: ¡¡¡¡HE SUPERADO MIS MIEDOS Y ME HE SACADO EL OPEN WATER!!!! ¿Os imagináis? Sería genial. Prometo subirlo algún día, y antes de que nos vayamos de Koh Tao. Ahora que os lo he prometido, ya no puedo echarme atrás 😂.

CONSEJOS

Para todos los que tenéis ganas de bucear y hayáis leído mi experiencia, no dejéis que os acojone. El buceo recreativo es un deporte súper seguro, y si sigues unas normas básicas (y también lógicas) jamás te pasará nada. A los caguetas como yo, sólo les doy un consejo: no dejéis que vuestras teorías conspiranoicas os ganen la partida. La vida que hay en el mar es increíble y merece muchísimo la pena hacer el esfuerzo y poder disfrutarla.

Es normal que se pase miedo. Al final el medio acuático no es nuestro medio, y nuestro cerebro nos manda señales de alerta. Nosotros tenemos que ser capaces de diferenciar qué miedo es real y qué miedo es irracional. Y os aseguro que estos miedos, son completamente irracionales.

OTRAS EXPERIENCIAS

Como ya sabéis todos (o casi todos), Yeicob se lo pasó como un enano en el Open Water. Después siguió haciendo cursos, más y más, y ahora está haciendo el Dive Master. Y como él, está la isla llena de gente a la que le apasiona el buceo. Disfrutan como niños. Así que tantos no pueden estar equivocados, ¿no?

Algún día le convenceré para que escriba su experiencia personal y podáis leer cosas mucho más positivas que las que yo os estoy contando hoy. Jajaja. SI es que algún día tiene tiempo libre, porque estos cursos son muy intensivos y no da tiempo para todo. Ya os contamos que mientras estuviésemos aquí, iba a ser yo la que pusiera palabras a todas nuestras aventuras.

¿Alguno de vosotros ha buceado alguna vez en Koh Tao? ¿Y en otro sitio? ¡¡Podéis contarnos vuestras experiencias en los comentarios!!

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!

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10 Comments

  1. Wowww! Me ha encantado como has explicado tus miedo al enfrentarte al Open water en koh tao . muy valiente! Además al escribirlos, puedes darte más cuenta de lo irracionales que son. Estoy segura de que algún día escribirás que lo has logrado!😊 yo hice buceo solo una vez, en Malta. A ver si me saco algun dia un curso, y quien sabe, igual os visito y hago el mismo Open water en koh tao jajajj besos parejita!

    • Jaco y Jani Reply

      Hola Marta,

      ¡Muchas gracias por escribirnos! Sí, la verdad es que sé totalmente que son irracionales, y leyéndome a mi misma me doy más cuenta de ello. Estaremos encantados de que vengas a vernos por aquí y lo sabes 😁

      ¡¡Te mandamos un beso muy fuerte!!

  2. ¡Hola Jani! Ay si más gente entendiera que los miedos son irracionales, como tú, y que todo el poder es de la mente seguro que sería más fácil superarlos! Así que ese es el primer paso. La verdad es que es muy común encontrarte ate este tipo de situaciones, pero claro, te entiendo, bucear es tan chulo que es muy fácil que te vuelvan a entrar las ganas. Miedos aparte, creo que la experiencia en Koh Tao es muy chula, porque conozco a varias personas que lo han hecho con los mismos instructores (o al menos mismo nombre jeje), así que nosotros vamos a ser los próximos en hacer el Open Water. Los dos somos un poco miedicas, así que a ver que tal, aunque se que lo podremos hacer, ya os contaremos!!! Un saludo 🙂

  3. Muy entendible lo que te pasó, pero no te rindas y vas a poder superar ese miedo!
    Nosotros solo hicimos snorkel en Tailandia, nos quedamos con ganas de hacer el open water, no teníamos tiempo suficiente. Hay lugares increíbles para hacer buceo en todo el mundo, tendremos que hacer el curso tarde o temprano.
    Saludos!

  4. Desde luego ha sido super enriquecedora tu experiencia y cómo la has contado. A mí también me da mucho respeto bucear porque me agobio fácilmente, pero creo que luego merece mucho la pena. Así que nos apuntamos este Open Water en Koh Tao porque oye, quizá algún día nos animemos 🙂

  5. Si te entenderé con este tipo de situaciones… vengo trabajando en mis ataques de pánico y eso que te pasó es ni más ni menos que la mente controlando nuestro cuerpo. Nada más complejo que intentar “controlarlo”. De hecho, es lo que menos debemos hacer. Tal como lo intentó tu instructor, la mejor estrategia es pensar en cosas completamente diferentes. Pero claro, cuesta entrenar a la mente para que se deje de asustar. Ya seguramente vas a poder hacer el curso, todo a su tiempo, no disfrutarlo es hacerlo en vano, así que ya llegará tu momento. Justamente en el momento en el que dejes de sentir que vas a enfrentar un miedo sino más bien transitar una experiencia hermosa. Un gran abrazo! gracias por compartir tu experiencia, por lo general solo se comparten lindos momentos en los blogs, es bueno hablar de las experiencias que nos marcan en todos los sentidos.

  6. Que angustia leerte… a mí bucear me da mucho respeto y me pasa como a ti que me encantaría hacerlo pero el miedo me puedo, tu aún que lo has intentado yo ni eso jajaja
    No lo hago por miedo a la presión y por lo mismo que te pasó, que si quieres subir no es tan fácil y no puedes hacerlo al momento y eso también me pondría más nerviosa…
    Estoy segura que si quieres realmente hacerlo a la que lo vuelvas a intentar podrás disfrutar de esta gran experiencia 🙂

  7. Es normal no poder terminar ciertos retos cuando nos enfrentamos a algo desconocido, es normal sentirse agobiado y detenerse… Creo profundamente que el cumplimiento de una meta, requiere de una serie de pasos cortos hacia el propósito… Sin duda lo lograrás algún día y aquí estaré esperando ese post contándonos el triunfo… Un abrazo y que gran experiencia ….!!

  8. Este verano voy a Tailandia y estoy siguiendo todos vuestros posts y recomendaciones… Estoy agobiadísima mirando todo lo que hay por hacer y tan bloqueada que ni he comprado mi billete de avión, ¿cuánto tiempo necesito para disfrutar el país con tanta profundidad? Gracias por ser mis guías! 🙂

  9. La experiencia tiene que ser preciosa, pero tampoco me extraña que te acabará dando miedo. Yo la verdad es que bucear así nunca he buceado pero solo de ver la inmensidad del mar a veces me entra el agobio jaja. Lo bueno es que ya tienes una razón para volver a Koh Tao 🙂 ¡Un abrazo!

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