Después de nuestro intento frustrado por hacer el trayecto en tren más chulo de Sri Lanka, bajamos hacia el sur para poder visitar el Parque Nacional de Yala en Tissamaharama. Pero parece que en esta etapa la suerte no estaba de nuestro lado, y tuvimos algún que otro imprevisto. ¿Quieres saber qué nos pasó? Entonces no te pierdas lo que tenemos que contarte.

DE CAMINO A TISSAMAHARAMA: PONIENDO PENSAMIENTOS EN ORDEN

Cuesta encontrar momentos para sentarse a pensar, juntar todos los recuerdos y emociones vividas… pero sobretodo cuesta hacerlo cuando estás en un continuo viaje en el que no paras de registrar nuevas emociones, nuevos sentimientos y nuevas experiencias.

Los últimos días en Sri Lanka han sido a la carrera, no os vamos a engañar, pero ha sido por casualidades del destino. Y por correr tanto (qué ironía diréis, si vosotros queríais viajar despacio, mimimi…) no hemos tenido tiempo suficiente para sentarnos y contaros todo, con pelos y señales como a mí me gusta 😅.

Nos vamos al Parque Nacional de Yala en Tissamaharama
Vendo bragas a 3 leuros

A decir verdad, esta última etapa ha ido encadenando casualidades un poco desastrosas para nuestras visitas. Si os acordáis de nuestra historia anterior, contábamos cómo fuimos hasta Nuwara Eliya para hacer un viaje de tren que finalmente no pudimos hacer, y esta nueva ciudad nos aguardaba más de lo mismo (Aunque nosotros qué íbamos a saber…).

Menos mal que siempre nos lo hemos tomado con humor y tenemos claro que viajando sin planes organizados pueden pasar este tipo de cosas. ¡Pero no os apiadéis de nosotros! Decidimos no darle demasiadas vueltas y seguir nuestra ruta, con la idea de que más adelante tendríamos más oportunidades de hacer más cosas.

Nos vamos al Parque Nacional de Yala en Tissamaharama
Vistas de los campos de té

NEGOCIANDO PRECIOS PARA IR AL PARQUE NACIONAL DE YALA EN TISSAMAHARAMA

Os ponemos en situación: Después de la kilometrada que hicimos con Pegasus (Dambulla Nuwara Eliya (hicimos noche) – Ella – Tissamaharama) llegamos muy muy cansados. ¿Y sabéis quién más nos acompañaba? Venga decidlo que seguro que lo adivináis… ¡La lluvia! ¿Qué raro, verdad? En Nuwara Eliya estábamos pelados de frío pero claro, al bajar la montaña otra vez un calor insoportable (y yo pensé: tanto cambio de tiempo seguro que acaba pasando factura).

Total que llegamos al hotel muertos de hambre. Y entre eso, el calor, la lluvia, la humedad y las horas de viaje estábamos como en otra dimensión, y lo que menos nos apetecía era ponernos a buscar agencias para que nos llevasen al día siguiente al Yala National Park. Pero bueno, tampoco teníamos muchas más opciones.

Así que nos pedimos un pollo al curry (demasiado típico ya) para que nuestro cerebro funcionase un poco, vimos pasear una tortuga alrededor de Pegasus mientras llegaba la comida, y decidimos aventurarnos a preguntar precios para ir de Safari en el mismo hotel. 13400 rupias. ¿Cuántooo?

No puede ser, pero si nosotros habíamos leído que era más barato… Y nos pusimos a pensar, y a leer, y a hacer cálculos, y llegamos a una conclusión. ¿Será que nos estaban pidiendo más porque nosotros iríamos solos en el jeep? Y si era por eso… ¿Y a nosotros qué más nos daba ir solos o no? ¡Si lo que queríamos era ver leopardos! Pero ese argumento seguramente no fuese suficiente para bajarnos el precio, así que ni lo usamos.

Nos vamos al Parque Nacional de Yala en Tissamaharama
Cataratas chulis bajando a Tissamaharama

¿Y QUÉ HACEMOS?

Y otra vez nuestras dudas existenciales. ¿Vamos o no vamos? Porque claro, con ese dinero tenemos para 8 noches más de hotel (es que nosotros calculamos así el dinero, por noches de hotel 😂). Pero claro, pagar ese dinero por ver sólo la mitad del recinto (es que no os lo perdáis, la mitad del parque estaba cerrado pero el precio de la entrada seguía siendo el mismo) nos parecía excesivo.

Ya pero es que hemos ido hasta Nuwara Eliya y nos hemos quedado sin tren, ahora venimos hasta aquí y nos quedamos sin el Parque Nacional de Yala… menuda gracia… Pero luego pensábamos. A ver, es que no estamos de vacaciones en el país, así que es menos obligatorio aún tener que ver todos los sitios turísticos. Muchas veces para que hay que ir a algunos sitios porque sí, porque todo el mundo lo dice, y parece que si no has visto esto y lo otro, es como si no hubieses ido.

Pero cada vez íbamos cambiando nuestra idea de ver las cosas. Nos quedaban muchos países por delante y muchas experiencias diferentes por vivir… ¿De verdad que merecía la pena gastarse ese dinero en ese parque, que la mitad está cerrado e igual ni siquiera ves leopardos, quedándonos todavía todo el sudeste asiático por delante?

¿AL FINAL COMPRAMOS LAS ENTRADAS PARA VISITAR EL PARQUE NACIONAL DE YALA?

Así que bueno… Ya sabréis cuál fue nuestra respuesta, ¿no? No, nos merece la pena. Y con mucha pena (valga la redundancia) decidimos quedarnos en el hotel, tomarnos unas cervezas (que aunque parezca que nos tiramos todo el día bebiendo, para nada es así).

Nos vamos al Parque Nacional de Yala en Tissamaharama
¡Chin chín!

Y allí estábamos en ese hotel tan chulo que cogimos, que a día de hoy seguimos sin comprender por qué teníamos una habitación tan molona por lo poco que pagamos. Tenemos la firme convicción de que una de dos: o se equivocaron, o nos pusieron esa habitación adrede aprovechando que el hotel estaba prácticamente vacío y quisieron que les diéramos unas buenas reviews en internet…

Porque vamos. Era una habitación muy muy chula. Demasiado para los 13€ que pagamos (ni llegaba). ¿No nos creéis? Mirad las fotos:

Nos vamos al Parque Nacional de Yala en Tissamaharama

Nos vamos al Parque Nacional de Yala en TissamaharamaNos vamos al Parque Nacional de Yala en TissamaharamaNos vamos al Parque Nacional de Yala en Tissamaharama

La niña llevaba un rato encontrándose mal (si ya vaticinaba yo, como nostradamus, que el cambio de temperatura no es bueno pal body) y ni la cerveza entera me tomé. Cené un zumo de frutas (mal rollo si la rubia no tiene hambre) y a dormir y descansar, que seguro que mañana me encuentro mejor.

DESPERTANDO EN EL LUXURY HOTEL DE TISSAMAHARAMA

Parece ser que ni el “lujo” (bueno lujo… tampoco me las voy a flipar) esquiva a las cucarachas. Estaba yo tan plácidamente dándome una ducha bajo un chorro menos potente que un botellín de agua (pero agradecida porque al menos era caliente) cuando disipé (¡oh no!) una cucaracha correteando por el maldito suelo de la ducha.

Yo que salgo corriendo y ahí va Yeicob el salvador (en este caso asesino de cucarachas) a sacarme del apuro. No sé a quién le da más asco de los dos, pero ahí mantuvo la compostura cargándose al monstruito que había salido del desagüe. Yo seguía encontrándome mal y con dolor de cabeza, y lo que menos me apetecía era ver a una cucaracha (aunque nos hayamos cruzado con el 99% de las cucarachas del país seguimos sin acostumbrarnos) correteando alrededor de mis pies. NO THANKS!

Vimos otra (cabrona ella) quieta como una estatua en el marco de la puerta, que al ver el asesinato a sangre fría que acababa de acontecer ante sus ojos (probablemente a un familiar suyo) decidió mimetizarse con la madera y pasar inadvertida. No nos apetecía ponernos a correr detrás de ella, así que hicimos como que no la vimos, perdonándole la vida, y yo seguí duchándome sin quitar ojo a la cucharacha mimetizada ni al suelo (por si salía otra).

Ese día había salido un poco pocho, yo seguía encontrándome mal que ni con el paracetamol se me pasaba, pero estábamos contentos porque íbamos a volver a ver (por 3ª vez) a nuestros amiguitos… ¡Miren y Artur! (Coros de fondo: ¡¡Bieen… bieeen….!!)

Recogimos nuestros bártulos (por favor que alguien venga a vernos y se lleve la mitad de nuestras pertenencias de vuelta urgentemente) y nos dirigimos a Weligama: nuestra siguiente parada.

Nos vamos al Parque Nacional de Yala en Tissamaharama
Paisajes de camino a Tissamaharama, ¡una pena que estuviese así el tiempo…!

¿Alguno de vosotros ha estado en el Parque Nacional de Yala en Tissamaharama? ¿Qué os pareció? ¡Podéis contárnoslo en los comentarios!Y si tenéis tantas ganas de seguir leyéndonos que no os podéis aguantar, podéis pinchar aquí y os contaremos qué tal por Welligama 😉

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Tissamaharama: Parque Nacional de Yala e intento fallido II.
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4 Comments

  1. Pingback: Welligama: Última playa en la ruta ceilandesa. – Crónicas de una mochila

  2. Menuda pertson estás hecha! Te puedo imaginar con la cucaracha gritando como una loca jajaja. Menos mal que tienes a yeicob!

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