Ayer salimos de Kandy con la firme intención de subir a Pirudangala, una montaña en los alrededores de Dambulla desde donde se podían apreciar las mejores vistas de todo Sri Lanka. Creemos que no nos equivocamos si afirmamos que las vistas desde ahí son aún mejores que desde Sigiriya, la montaña más emblemática de todo el país. Pero mejor si os ponemos en situación, así que vamos por partes.

 

Despedida en Kandy

 

En Kandy madrugamos mucho para poder comernos la kilometrada que había hasta Dambulla. La verdad es que no hay mucha distancia entre ellas, pero si juntamos el tráfico espantoso de Kandy, el estado de las carreteras, las cuestas, las curvas y la velocidad a la que puede ir Pegasus en esas condiciones, sabemos a ciencia cierta cuándo salimos, pero no cuándo llegamos.

Y queríamos llegar lo antes posible para que no hiciese demasiado calor y se pudiese subir sin perder la dignidad por el camino (parecemos un cromo con el sudor, la crema de sol que se vuelve pegajosa, la humedad… y si a eso le añades el moño sudado, el pañuelo tapando las rodillas y la mochila… de concurso de belleza vamos 🤣). Resumiendo, que no queríamos sufrir demasiado.

Pirudangala
Actualizando cuentas y blog

Pero por el camino paramos a tomar una coca-cola a una sombra (nuestra fiel compañera de viajes largos) y pensamos de nuevo “¿Qué estamos haciendo?”. Queríamos ir corriendo a Dambulla, sin tener hotel y sin tener planeado qué hacer, para al día siguiente marchar a Nuwara Eliya (otra kilometrada) con el mismo problema. De verdad que no aprendemos. Es cierto que Pegasus nos condiciona a la hora de organizar el viaje pero…

¿Cuántas veces tenemos que pararnos a recapacitar? Ya hemos perdido la cuenta. No podemos viajar a la misma velocidad que estando de vacaciones; primero porque no lo estamos, y segundo porque si durante el día visitamos y escribimos en el blog, después no tenemos tiempo para organizar lo que viene después.

Y nos encontramos como ayer en el tuk tuk, a la sombra con un calor espantoso, yendo a la carrera sin saber a dónde, y metiéndonos en un bucle infinito. Y eso no es plan. Así que decidimos reservar dos noches en Dambulla y descansar. Y la verdad es que nos vino estupendamente.

Pirudangala y los templos de Dambulla

Nos hemos puesto el despertador pero nos hemos quedado un poco dormidos (sólo 10 minutos) y cuando hemos salido de la habitación ya teníamos un desayuno (que podría ser la comida de todo un día tranquilamente) encima de la mesa. ¡Así da gusto empezar el día!

Nos montamos en Pegasus y decidimos ir directamente a Pirudangala para ver esas vistas que tanto habíamos imaginado desde casa. Pirudangala y Sigiriya son dos montañas que están una al lado de la otra. La más famosa y más bonita es Sigiriya, pero subir a ésta tiene dos puntos en su contra:

El precio (30USD por persona) y las vistas. ¿Qué pasa con ellas? Pues que como subes al monte más bonito, evidentemente no se ve desde arriba. Así que subimos a Pirudangala, que por menos de 10€ subíamos los dos, y encima podíamos ver Sigiriya desde lo alto. ¿Qué más podíamos pedir?

Pirudangala
La rubia sofocada

Por el camino lo hemos pasado un poco mal, no os vamos a engañar. Esos platazos que nos comemos nos están pasando factura (y también Pegasus que nos hace ir como unos marqueses). Pero en nuestra defensa debemos decir que la pendiente es súper elevada (cada escalón es como tres escaleras normales), y en el último tramo hay que subir escalando rocas.

Y ese calor junto con esa humedad hacía que sudásemos como pollos. (Soni y Sergi, menos mal que nos habéis entrenado en Pirineos este verano 🤣). Pero bueno, al llegar a la cima entre las vistas que había y el viento que soplaba tan fuerte se nos ha quitado el sofocón en un volao. ¡Menuda pasada!

 

Pirudangala
Sigiriya de fondo con los más guapos 🤙🏽

 

Pirudangala
La roca de Sigiriya (Lion Rock) vista desde abajo
Pirudangala
Prohibido sentarse y prohibido hacerse fotos de espaldas (lo siento, ¡lo leí tarde!)

 

Gracias a lo simpática que es la gente aquí, hemos averiguado que había un lago por los alrededores con unas vistas muy buenas, así que hemos trotado por esos caminos de tierra con pánico a que Pegasus se dañase una pata (para los que no lo pilláis, dañarse una pata=pinchar una rueda, que os lo tenemos que explicar todo).

Pero como está hecho un toro nos ha conseguido llevar hasta el lago. Unas vistas que nos moríamos; no superan las de Sigiriya y Pirudangala pero poco les falta. ¿Por qué? Juzgarlo vosotros mismos.

 

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A la izquierda Pirudangala y a la derecha Sigiriya
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Gente bañándose y lavando ropa en el lago (y con las vistas de la foto anterior)

 

Las dos montañas de las que os hemos hablado, juntitas la una al lado de la otra y un lago que quitaba el hipo. La verdad es que este país no deja de sorprendernos. Y mientras íbamos a comer, nos hemos encontrado esto:

 

 

Después de llenar las barrigas (nuestra comida ha sido lo que nos ha sobrado del desayuno + zumo de frutas; o sea que imaginaos el tamaño del desayuno) nos quedaban por ver las cuevas de Dambulla, que qué suerte hemos tenido que estaban al lado del hotel.

No nos esperábamos gran cosa, así que cuando hemos llegado al Golden Temple, el primero de ellos, nos ha dejado alucinados. Por muchos budas y templos que hayamos visto nunca dejan de sorprendernos.

 

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Golden Temple

 

Nuestra segunda y última visita de la tarde ha sido a la Cave Temple, unos templos que hay en unas cuevas (no creo que costase mucho adivinar su traducción , pero bueno) en lo alto de otra montaña repleta de monos. Lo dicho, nunca dejan de sorprendernos (una pena que en las fotos no se aprecie tanto).

 

 

Esta vez hemos sido precavidos y hemos dejado a Pegasus aparcado enfrente de un chiringuito de zumos. Allí, su dueño nos lo ha custodiado gratuitamente, hasta que hemos llegado y le hemos comprado unos zumos de frutas bien fríos que nos han devuelto a la vida.

Mañana iremos a Nuwara Eliya, otra zona montañosa (qué raro en este país) a unos 150km de distancia, así que tendremos un largo camino por delante.

La verdad es que Dambulla nos ha encantado. ¡Y nosotros pensando en no venir porque nos habían dicho que no tenía demasiado! ¿Alguno de vosotros ha estado? ¿Qué os ha parecido? ¿Habéis conseguido encontrar el lago? ¡Contádnoslo en los comentarios!

Si no aguantáis para saber más sobre nuestras historietas, podéis seguir leyéndonos aquí.

 

 

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Dambulla: Las mejores vistas de todo Sri Lanka
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