El objetivo de esta etapa del viaje era coger el tren en Nuwara Eliya para llegar a Ella y poder hacer así uno de los trayectos en tren más bonitos del… ¿mundo? SI queréis saber más, no dudéis en seguir leyendo!

 

Despedida en Dambulla

 

Cuando os decimos que nuestros desayunos son grandes no es que seamos unos exagerados. En verdad yo creo que saben que somos de Bilbao, ¡aiba la hostia!, y nos quieren poner un desayuno propio del norte. Porque si no, no nos explicamos a cuento de qué los desayunos son de ese tamaño.

tren en Nuwara Eliya
Esto no es ni medio normal 😂

Más que un desayuno incluido, parece que con la noche de hotel también contratamos un todo incluido. A los hechos me remito. A veces parece que nos repetimos más que el ajo con esto de los desayunos, pero es que cada día nos sorprenden con algo nuevo y con más cantidad. Aunque nosotros encantados, lo que nos sobre lo llevamos para comer y listo.

En Dambulla nos despedimos de la familia que regentaba el hotel, muy simpáticos ellos (cuidaban de una pequeña ardillita que se cayó de un árbol y tenía la patita rota y le daban de comer) y nos montamos en Pegasus para ir hasta Nuwara Eliya. Habíamos oído que el trayecto desde esta ciudad hasta Ella era uno de los mejores trayectos en tren; si no de Sri Lanka, del mundo entero.

¿Cómo íbamos a perdernos semejante paisaje? Pues allí que fuimos, lluvia mediante (si no nos hubiese llovido oooooootra vez en los trayectos entre ciudades hubiésemos empezado a sospechar… se ha convertido en todo un clásico) entre curvas y más curvas y más curvas y más curvas… Y no sigo porque podría tirarme así todo el día.

 

Pegasus se enfada con nosotros

 

Y lo de las cuestas… aún no nos acostumbramos a conducir y revolucionar tanto a nuestro querido caballito que parece que en cualquier momento va a relinchar y decir ¡Basta yaaa!. ¿Y sabéis qué? Que en una de esas cuestas lo dijo. ¿Podría haber sido peor? Meeee, error. El peor momento era el que nos había tocado: curva, cuesta arriba, lluvia, una niebla que no se podía ni ver, Pegasus que no arrancaba ni pa´ trás y en media hora se nos iba a empezar a hacer de noche.

tren en Nuwara Eliya
Se ve un montón con la niebla, sí…

¡Pero que no cunda el pánico! A nosotros al menos nos empezó a entrar la risa tonta. ¿Será que estamos en reserva? Ni idea. ¡Pero si según el cuentakilómetros aún no hemos hecho los supuestos 200km que tiene de autonomía! Pues paramos al primer tuk tuk que venga. Y así hicimos; al primero que vino le paramos con una sonrisa y sin entender ni gota de inglés pilló lo que le estábamos diciendo.

Mete la llave, gira y arranca. ¿Pero de qué vas Pegasus? Nos has hecho quedar fatal. Le dimos las gracias, y le dijimos que igual era la gasolina porque hacía dos minutos se nos acababa de parar también. Y con gestos (gran lenguaje universal) nos dijo que él vendría detrás de nosotros hasta llegar al pueblo por si las moscas. Estaba claro que iba a volver a pasar. Así que pasó.

A los 2km Pegasus muerto otra vez. Entonces al pobre hombre no le quedó otra que bajarse, volver a mojarse y empezar a toquetear el motor a ver qué podía ser. Si alguien lo sabía, ese iba a ser él, porque lo que se dice nosotros… no teníamos ni idea. Y así fue. Toqueteó y toqueteó, abrió por aquí, sacó liquidillo por allá y ¡voilà! Estaba como nuevo.

El pobre hombre con las manos negras del motor (menos mal que llevábamos un botecito de gel desinfectante) se volvió a ofrecer para ir detrás de nosotros por si acaso nos quedábamos tirados. Si es que la gente de este país es increíblemente simpática.

 

tren en Nuwara Eliya
Posando con un rotti de coco que había sobrado del desayuno con una cascada de fondo.

 

Llegamos a Nuwara Eliya

 

Nada más llegar al pueblo perdimos el culo buscando otra gasolinera (no nos dejes más veces tirados por favor) y después de llenar el depósito fuimos al hotel que habíamos cogido al lado de la estación de trenes durante el camino. Si creíamos que en Kandy y subiendo al pueblo de Nuwara Eliya lo habíamos visto todo en cuanto a curvas se refiere, estábamos muy pero que muy equivocados.

De verdad que no sabemos cómo coj…. conseguimos subir hasta el hotel por esas cuestas, que van de que están asfaltadas pero en realidad son todo agujeros como cráteres en unos caminos más estrechos que el ancho de un coche. Cuando llegamos, la mujer flipó al ver que habíamos subido en tuk tuk hasta ahí. Y se rió. (Normal, pensamos nosotros. Si es que vamos dando la nota allá por donde vamos).

Así que cogimos nuestras cosas y subimos a la habitación. Nos cambiamos de ropa (¿pero qué frío era ese?) y nos fuimos en busca de la estación de trenes antes de que se nos hiciese de noche.

 

tren en Nuwara Eliya
Un poco más y te come el coco.

Como os hemos dicho antes, nuestra intención era coger el tren en Nuwara Eliya y llegar hasta Ella. ¿Y cómo haríamos con el tuk tuk? Pues íbamos llamar al dueño de Pegasus para que nos mandase un conductor a Nuwara Eliya, para que mientras nosotros hacíamos ese trayecto en tren, él lo hiciese con el tuk tuk para devolvérnoslo en Ella y nosotros seguir nuestra ruta.

Llegaríamos en torno a las 12pm a Ella, y tiraríamos hasta Tissamaharama para poder hacer al día siguiente el Safari de Yala. Teníamos todo organizado y no nos sobraban días precisamente (muy a nuestro pesar, nos comprometimos a devolver el tuk tuk en cinco días).

 

Comprando billetes de tren en Nuwara Eliya

 

Pero… ¿a que no sabéis qué nos faltaba para que nuestro viaje saliese redondo? ¡LOS BILLETES! Ni siquiera los teníamos reservados. Eso de viajar sin tener nada pensado a veces lo llevamos muy al límite (a veces nos preguntamos cómo nos pueden salir tan redondas las cosas con los ramalazos de panchitos que nos dan… 🤣) así que allá fuimos. “Queremos billetes de primera clase para mañana a primera hora”.

¿Y os imagináis la respuesta? ¿Sí? Pues nosotros no. Y creo que seremos los únicos. Porque allí fuimos tan pichis creyendo que tendríamos billetes. Y oh… no hay. ¿Y de 2ª clase? Tampoco. ¿Y de 3ª? Tampoco. Solo hay de 3ª y a las 15pm. Y nos quedamos con cara de tontos. Y de repente sentimos una torta en la cara, así sin venir a cuento.

tren en Nuwara Eliya
Estación de tren fantasmal.

Y ya entraba nuestro debate moral. Habíamos venido hasta aquí exclusivamente para hacer el trayecto en tren. Estábamos dispuestos a pagar al conductor para que nos llevase a Pegasus de una estación a otra. Aceptábamos incluso ir en 3ª clase (no es que nos hubiésemos vuelto morro finos, pero es que ir en 1ª clase te aseguraba ir sentado y con una cristalera con vistas increíbles).

Pero no podíamos perder un día más. Habíamos decidido coger más días el tuk tuk y terminar de recorrer el país con él, aunque eso supusiera recortar gastos por otro lado (en este caso, estar menos días en el país). Así que no podíamos perder un día más haciendo nada.

 

¿Decisión final?

 

¿Y al final qué decidimos? Ir igualmente a Ella al día siguiente, pero en vez de ver los campos de té desde el tren, los veríamos desde el tuk tuk. Dejaríamos el viaje en tren para otra ocasión. O para otro viaje. La alternativa que habíamos pensado era: Una vez devuelto el tuk tuk ya no teníamos prisa así que podríamos ir en bus o tren hasta allí y hacer el recorrido en caso de que quisiésemos hacerlo. Así que no estaba todo perdido; opciones había.

Y pensamos todo ésto mientras cenábamos unos noodles (os acordáis de aquellos famosos noodles que compramos en Negombo el tercer día para por si acaso y han estado dando por saco todo el camino hasta ahora? Pues sí, por fin les dimos uso y nos los cenamos).

 

tren en Nuwara Eliya
Noodles para parar un tren.

 

Y nos metimos pronto a la cama con una manta gorda de esas de invierno que a mi encantan tanto. ¡Para una vez que hacía frío, había que aprovechar!

Y con ese frío y esa humedad en el ambiente conseguimos dormirnos pronto y descansar,  como hacía tiempo que no descansábamos, hasta el día siguiente.

____________________

 

¿Alguno de vosotros hizo el trayecto en tren por Sri Lanka? ¿Qué os pareció? ¿Creéis que hicimos bien en seguir adelante con nuestra ruta? ¡Podéis contárnoslo en los comentarios!

 

Y si tenéis ganas de saber cómo nos va de ruta por Tissamaharama, ¡no os perdáis el siguiente capítulo de nuestras crónicas!

 

 

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

Facebook e Instagram

PARA NO PERDERTE NADA!

 

 

 

Nuwara Eliya y Ella: intento frustrado.
¿TE HA PARECIDO ÚTIL? 🙂

Write A Comment