Como ya sabéis, una de las cosas que no nos queríamos perder por nada del mundo en nuestro paso por Siem Reap eran las increíbles ruinas de Angkor Wat. Así que después de pasar dos días tranquilamente por Siem Reap y visitar las ruinas de Beng Mealea, llegaba el turno de conocer los templos de Angkor Wat.

Ya teníamos nuestra moto alquilada y todos los puntos imprescindibles marcados en el maps.me gracias a Lorena, que había estado un poco antes que nosotros y nos dio algunos consejos. Así que nos levantamos pronto pronto para ir a primera hora a visitar las ruinas. Nos tomamos nuestros cereales en la habitación con un Nescafé que teníamos en las mochilas y antes de las 7:00am ya estábamos en marcha.

Pusimos el maps.me y ahí que fuimos, con menos tráfico que el día anterior, rumbo a Angkor. Dimos unas vueltas para encontrar la taquilla (resulta que no se compraban en la entrada del recinto sino en otra parte) y volvimos de nuevo.

Lo cierto es que existen dos circuitos típicos para conocer las ruinas pero nosotros, que somos un poco de nadar a contracorriente, decidimos ir a nuestro aire. Empezamos por el templo Pre Rup, un templo espectacular y en el que por suerte, no había nadie (exceptuando la solana que ya estaba pegando y que empezaba a ser difícil de soportar). Así que además de disfrutar del templo para nosotros solos también pudimos echar unas cuantas fotos.

Una por por aquí y otra por allá

¿Es que sabéis que pasa? Que últimamente tengo una vena artística saliendo de mi que me hace ver fotos “súper guays” donde antes sólo veía una pared. Y eso hizo que empezase en plan: ¡Cari hazme una foto! ¡Cari espera hazme otra! y así varias veces hasta que encontré una que me molaba. Y ya entonces estaba contenta y no volvía a pedir más. Hasta el siguiente templo claro. O hasta otra esquina que me pareciese chula. “¿A ver cómo queda?” “¡Jo cari tío te he dicho que así no!” “Que se tiene que ver esto y esto”. “Enfoca aquí y le das”. “No muevas el móvil” y Jacobo que tiene cero paciencia se pone enfermo.

“Pues ya no te hago ninguna que siempre dices que te las hago mal”. “Joe tampoco es tan difícil” “Le das así y ya está”. Y así todo el día. Así que para no discutir, me pongo yo por detrás de él y me pongo venga a tirar fotos rollo casual. Y Jacobo como pasa olímpicamente de posar y va a su rollo, quedan casual de verdad. Vamos, lo que viene siendo un robado de toda la vida. Así que ni tan mal. 😂

Pero claro, lo malo de esto es que entre las tomas falsas, las que no están bien enfocadas y las que se repiten 50 veces “no vaya a ser que…” se llena el móvil de fotos repetidas que no valen para nada. ¿A vosotros no os pasa? Al menos me queda el consuelo de que entre tanta foto siempre queda alguna bonita:

Siguiendo la ruta

Por suerte los templos que visitamos aquella mañana no tenían apenas gente. Decidimos visitar 4 o 5 y ya no podíamos más del calor. Y el problema de todo esto ya no era el calor en sí, que dices bueno, si hago un esfuerzo lo soporto. No. El problema era que resultaba muy incómodo y al final íbamos viendo las ruinas a disgusto. Y tampoco era plan ¿no? Porque con lo increíblemente bonitas que eran, no se merecían que las viésemos sin ganas. No era justo.

Así que decidimos irnos de vuelta al hotel a descansar un poco, darnos un baño en la piscina y comer en el centro hasta que la hora potente de sol bajase un poco. Y para las 16:30h ya estábamos de vuelta por allí, para ver algún templo más y la puesta de sol.

Pues al final resultó que no vimos ningún templo porque pensamos… ¿Y si nos ponemos a ver algo y no llegamos a tiempo para la puesta de sol? Así que dimos media vuelta y fuimos a preguntar a un guarda que había por allí. “Oye, ¿La puesta de sol se ve en tal sitio?” Y nos dice que sí, pero que a esas horas ya no nos iba a dar tiempo porque suele estar lleno de gente y lo cierran una hora antes. (¿¿??) Si es que la especie humana es muy borrega. Nos dicen que hay que ver esto, esto y esto, y ahí que vamos todos, aunque eso suponga estar plantado como un poste, dos horas antes, haciendo nada y encima en un sitio en el que no cabe ni un alfiler. ¿Por qué somos así?

Por suerte el guarda nos recomendó otro templo (el que mismo en el que habíamos estado por la mañana). Decía que ahí también se veía muy bien y no había problemas para entrar tarde. Pues siguiendo al rebaño fuimos nosotros también. Por suerte pillamos un sitio en primera fila y no estuvimos esperando mucho, ya que en cuanto empezó a bajar el sol se puso demasiado nublado. ¡Ala ya hemos visto la puesta de sol! Vámonos. Y para el hotel que nos fuimos. Nos pegamos una ducha y a cenar, que al día siguiente nos esperaba otra borregada peor.

guia para visitar angkor wat en moto por libre

Amaneciendo en Angkor Wat

Si te dicen que una de las cosas más espectaculares que hay que hacer en Siem Reap es ir a ver el amanecer en Angkor Wat, ¿tú no irías? Nosotros obviamente sí, así que nos levantamos a las 4:30am para desayunar a todo correr e ir de noche hasta el templo de Angkor, el más importante y el que mejor conservado está.

No vamos a engañaros: el amanecer nos gustó, pero con tanta gente alrededor la verdad es que perdía mucho encanto. Y otra cosa con la que tampoco vamos a engañaros fue la calidad del amanecer. Porque claro, uno ve tantas fotos y oye hablar tan bien de todo que se imagina que eso va a ser el no va más: Y lo peor de todo es que con tanto editor de fotos que hay, uno ya no sabe qué es cierto y qué no. Y claro, cuando vas te imaginas que vas a ver un amanecer super hiper mega espectacular, y cuando te toca verlo, pues obviamente te llevas un chasco. Aquí os enseñamos la foto original que hicimos, VS la que edité yo después. ¿Cambia bastante no creéis?

¿Cómo os quedáis? Ojipláticos, ¿verdad? Así que ya sabéis niños, no os creáis todo lo que aparece en internés.

Así que sinceramente, el amanecer nos decepcionó un poco pero tampoco nos importaba. Era súper pronto y aún no hacía mucho calor: era el momento perfecto para seguir viendo templos.

Al de unas horas ya estábamos muertos en vida y empezamos a notar una señal que no nos gustaba nada: Los templos nos estaban empezando a parecer iguales. Meeeehhh. Mal asunto. Así que decidimos escoger dos o tres más y olvidarnos de más templos. Preferíamos ver menos y quedarnos con un buen sabor de boca, que ver todos pero acabar hartos de esta maravilla. Así que terminamos con el templo de Tomb Raider y fuimos al hotel a descansar un rato.

Por la tarde nos fuimos en busca de una maleta para que la niña (que ya sabéis lo mal que lo pasó en el aeropuerto de Bangkok con tantas mierdas) no lo pasase mal con la mochila y empezase a hacer una criba de lo que podía llevar y lo que no.

Así que por la noche, después de cenar, me puse a organizar todo y lo que no cabía, lo dejé en el hotel (espero que alguien pudiese aprovecharlo y que no fuese a la basura).

Último hotel en Siem Reap

Nos levantamos prontito. Entre la luz que entraba en la habitación, el olor a humedad y esas almohadas que eran bastante duras no se podía dormir hasta muy tarde. Preguntamos en el hotel a ver si podíamos quedarnos una noche más al mimo precio y al decirnos que no era posible, buscamos en booking un hotel que estuviese bien pero sobre todo, que estuviese al lado. ¡Y vaya si lo encontramos!

No tardamos ni un minuto en llegar y aunque la piscina no era tan molona, ¡la habitación molaba muchísimo más! Ese día estuvimos trabajando bastante. Al lado de la piscina tenían una terraza muy chula donde se podía trabajar de vicio. De vez en cuando podías darte un baño si querías y cuando nos entraba el hambre nos íbamos a dar un paseo hasta el centro.

Fatality de la life

El último día fue más o menos parecido: hicimos el check out pero nos quedamos prácticamente todo el día en el hotel. Por la mañana fuimos a comprar los billetes de bus que nos llevarían hasta la paradisiaca isla de Koh Rong Samloem, al sur del país. Nos esperaban 12 horas de trayecto  en el bus “hotel”, o así es como le llamaban. ¡Já! Esperad a que os contemos cómo era… Pero eso os lo contaremos el próximo día.

Hoy ya sólo nos queda decirte que ese día estuvimos trabajando mucho, y que al estar lloviendo sin parar no nos importó en absoluto. Sólo salimos para comer y ir a la otra punta de la ciudad para sacar dinero en un cajero que no cobraba comisiones. Y resultó que eso sólo funcionaba con tarjetas VISA y la nuestra tarjeta al ser MasterCard, no servía para nada. Así que tuvimos que sacar en otro cajero y pagar la comisión igualmente. ¿Y para eso os fuisteis hasta la otra punta? Pues tristemente sí, porque para sacar pagando comisión, podríamos haberlo hecho en el cajero que estaba al lado del hotel. Pero bueno, ¡qué se le va a hacer! Así al menos nos dimos un paseo 😂

Y ya nos quedamos haciendo tiempo en la terraza del hotel hasta las 20:00h que venía el bus a buscarnos. ¡Nos íbamos al paraíso! ¡Yuhuuuuu!

Si quieres ver el súper autobús hotel y cómo fue estar durante tres días en el paraíso, ¡no te pierdas nuestra siguiente crónica!

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